Cosas para Recordar
Sobre el Ho’ ponopono y el Dr. Len

Agradezco a Magaly Ferrer por haber compartido esta publicación en http://mujerestelar.blogspot.com/

“Cómo Hipnoterapista me mantengo constantemente estudiando e investigando nuevos métodos y técnicas que me permitan realizar una mejor intervención con los sujetos de tratamiento. En el año 2006 me topé por primera vez con el Ho?onopono, me pareció una técnica sumamente sencilla y con un enorme impacto a nivel de actuación en el sub consciente, por esa época supe a través de mis lecturas,  de un médico Hawaiano que había sanado un pabellón completo lleno de enfermos psiquiatricos simplemente usando ésta técnica. Se explicaba en el artículo, que la misma había sido tomada de una costumbre ancestral de las tribus de Hawai y que era utilizada para resolver problemas que se originaban dentro de la comunidad y su traducción literal decía “corregir el error”. Me identifiqué de inmediato, sobre todo porque durante mi desempeño en el trabajo Social, había aprendido lo relacionado con la “Justicia de Paz” y consistía justamente en una intervención similar a la que se refería el uso del Ho’ponopono para resolver problemas en las comunidades. Ya han transcurrido 6 años desde entonces y he ído indagando y leyendo cada vez mas libros sobre el tema, efectivamente es Joe Vitale quién más ha dado información al respecto pues lo hace desde su fuente orginal, el mismo Dr. Hew Len.

Desde que conocí ésta técnica comencé a usarla, (como hago con todo lo que aprendo antes de recomendarla a las personas que atiendo en consulta). He visto los cambios impresionantes que el Ho ‘ponopono a traído a mí vida y a la de las personas a las que les he recomendado su práctica. En especial mi hija y los clientes que atiendo y a otras personas que han aprendido a usarla.
A continuación les transcribo una carta que le escribe una trabajadora social a Joe Vitale contándole sobre la experiencia del Dr Len cuando trabajó en ese hospital psiquiatrico en Hawai, la misma fue extraída del libro “Cero Límites” escrito por Joe Vitale.
Estimado Joe,
Gracias por esta oportunidad.
Por favor sepa que estoy escribiendo esto en cooperación con Emory Lance Oliveira, quien es un trabajador social que se dedicó a la unidad con Dr. Hew Len.
Yo era la trabajador asocial asignada a la nueva unidad forense abierta en el hospital psiquiátrico estatal de Hawaii. Esta fue llamada Unidad de Seguridad Intensiva Cerrada (CISU). Allí se alojaban a los pacientes prisioneros que habían cometido crímenes a veces atroces, delitos como asesinatos, violaciones, asaltos, robo, abusos deshonestos, y sus combinaciones, y que fueron diagnosticados enfermos mentales ó considerados de tener posiblemente una perturbación mental seria. Una parte de los pacientes cautivos habían sido encontrados libres de culpa a causa de la locura (NGRI: not guilty by reason of insanity) y sentenciados a estar allí.
Algunos eran definitivamente psicóticos y requerían tratamiento, y algunos estaban allí para ser examinados y evaluar su estado físico para determinar el grado de afectación y proceder a su rehabilitación (Por ejemplo: Su habilidad para comprender los cargos en su contra y participar de su propia defensa). Algunos eran esquizofrénicos, una cierta cantidad era bipolar, otros eran retrasados
mentales, mientras que otros eran sociópatas o psicópatas diagnosticados. Había también de esos que trataban de convencer a los tribunales que eran algún caso de todo lo antedicho.
Todos fueron encerrados en la unidad ó pabellón 24/7 y sólo podían salir escoltados con restricciones de muñeca y tobillo, y sólo para citas médicas o legales. La mayor parte de su día transcurría en un cuarto de reclusión, un cuarto cerrado con paredes y cielos rasos de concreto, un cuarto de baño y ninguna ventana. Muchos estaban altamente medicados. Las actividades eran pocas, y siempre alejados el uno del otro.
Los “incidentes” eran situaciones esperadas –pacientes atacando al personal, pacientes atacando a otros pacientes, pacientes atacándose a ellos mismos, pacientes intentando escapar. Los “incidentes” del personal contratado eran también otro problema – el personal manipulando a los pacientes; drogas, deserción por enfermedad, y problemas de compensación por el trabajo; discordia entre el personal; la perpetua rotación de los funcionarios psicólogos, psiquiatras, y administradores; problemas eléctricos y de plomería; Etcétera, etcétera. Era un intenso, volátil, deprimente y salvaje lugar para estar.
Hasta las plantas no crecían. Y aún cuando el pabellón fue trasladado a un lugar recién renovado, a una unidad mucho más segura con una zona cercada de recreación, nadie esperaba que algo fuera realmente a cambiar.

Así es que cuando “otro de esos psicólogos” aparecía, era asumido que él intentaría reordenar las cosas, trataría de implementar programas de arte, y después desaparecería casi tan pronto como había llegado….
Sin embargo, esta vez fue un Dr. Hew Len, quién, además de ser suficientemente amistoso, daba la apariencia de estar allí para no hacer nada. Él no hizo evaluaciones, valoraciones, o diagnósticos. Él no brindaba terapia y no realizaba ningún test psicológico. Él a menudo venía tarde, y no asistía a las convenciones de análisis de casos ni participaba del mandato del sistema de registro. Él en lugar de
eso practicaba un proceso “ extraño” de Identidad Propia a través de Ho’oponopono (SITH), que tenía algo que ver con tomar responsabilidad de 100 por ciento por usted mismo, mirar dentro de usted mismo, y permitir que las energías negativas y no deseadas sean removidas dentro de usted.
¡Lo más extraño de todo era ver que este psicólogo parecía siempre estar a gusto e incluso parecía realmente disfrutarlo! Él se reía mucho, se divertía con los pacientes y con el personal, y parecía disfrutar genuinamente de lo que estaba haciendo. Todo el mundo adoraba y disfrutaba de él a cambio, aunque no pareciera que estuviera trabajando mucho. Y las cosas comenzaron a cambiar. Los cuartos de aislamiento comenzaron a despejarse. Los pacientes se hacían responsables por sus propias necesidades y sus propios asuntos. También comenzaron a participar, planificando e implementando programas y proyectos para ellos mismos. Los niveles de medicación también estaban bajando y los pacientes comenzaron a tener permiso de dejar la unidad sin restricciones.
La unidad cobró vida –más calma, más luminosa, más segura, más limpia, más divertida y productiva. Las plantas comenzaron a crecer, los problemas en las cañerías y sanitarios llegaron a ser casi inexistente, los incidentes de violencia en la unidad se volvieron muy ocasionales, y el personal parecía más armonioso, relajado y entusiasta. En lugar de existir problemas de ausencia por enfermedad y de personal insuficiente, el exceso de personal y exceso de puestos se habían convertido ahora en una preocupación.
Dos situaciones específicas dejaron en mí un especial impacto memorable. Había un paciente seriamente engañoso, paranoico, con un historial de violencia, que había lastimado seriamente a varias personas en el hospital y fuera de él, quien había tenido admisiones múltiples al hospital. Él había sido enviado al CISU esta vez por cometer un asesinato. Él me asustaba cada vez más. Los cabellos en la parte trasera de mi cuello se erizaban cada vez que él estaba cerca.
Mi gran sorpresa fue que un año ó dos después de que Dr. Len apareció en el hospital, lo encontré caminando hacia donde yo estaba, escoltado pero sin restricciones y los cabellos en la parte trasera de mi cuello no se erizaron. Sentí como si recién lo conociera, sin juicio de ningún tipo, incluso chocamos hombro con hombro. Pero allí ya no operaba mi usual reacción. De hecho, me di cuenta que él lucía muy calmo. Yo ya no trabajaba en la unidad en ese tiempo, pero pude reconocer lo que había sucedido. Comprendí que él había estado fuera de reclusión y sin restricciones por un tiempo y la única explicación era que una parte del personal estaba haciendo el Ho’oponopono que Dr. Hew Len había compartido con ellos.
La otra situación ocurrió mientras veía las noticias por televisión. Yo había tomado un día de descanso para despejar mi mente, apartarme del trabajo y relajarme. Apareció en las noticias, un paciente CISU que había asesinado a una niña de tres o cuatro años de edad que estaba en la corte. Este paciente había sido hospitalizado y considerado no apto para proceder en los cargos en contra de él. Él fue examinado y evaluado por varios psiquiatras y psicólogos y obtuvo un conjunto imponente de diagnósticos los cuales, en aquel entonces, muy probablemente le habrían otorgado la no culpabilidad por razones de locura (NGRI). Él podría no haber ido a prisión y habría sido confinado, con pocas restricciones, al hospital estatal con la posibilidad de una libertad condicional.
Dr. Hew Len había interactuado con este paciente, quien le pidió aprender el proceso SITH y fue reportado como muy persistente y consistente en su práctica, como oficial marino que había sido. Él, para entonces, ya había sido considerado apto para su procesamiento y había solicitado al tribunal un petitorio para exponer su alegato.
Mientras que la mayoría de los pacientes y sus abogados habrían optado y probablemente siempre optarían por la petitoria NGRI, este paciente no lo hizo. El día anterior al que debía comparecer ante el tribunal, el despidió a su abogado. La tarde siguiente, él estuvo en los tribunales frente al juez y con mucho pesar, humildemente proclamó, “yo soy responsable y pido perdón”. Nadie esperaba esto.
Tuvo que pasar un tiempo antes de que el juez pudiera asimilar lo que acababa de ocurrir.


Había jugado tenis con Dr. Hew Len y este tipo en dos o tres ocasiones y, aunque el paciente era más educado y considerado, tuve juicios. Sin embargo, en ese mismo momento, sólo sentí ternura y amor por él y sentí un enorme cambio en la sala entera del tribunal también. Las voces del juez y de los abogados sonaban ahora suaves, y todos alrededor de él parecían mirarlo con sonrisas tiernas. Fue un tremendo momento.
Así que cuando Dr. Hew Len preguntó si a alguno de nosotros nos gustaría aprender Ho’oponopono después del tenis una tarde, salté rápido y alto, esperando ansiosamente que el juego de tenis venga y se vaya. Casi 20 años después, yo todavía estoy impresionada por lo que he aprendido desde entonces, fue la Divinidad actuando través de Dr. Hew Len en el Hospital del Estado de Hawaii. Le agradezco eternamente a Dr. Hew Len y el “extraño” proceso que trajo con él.
A propósito, en caso que usted esté preguntándose, este paciente fue encontrado simple y francamente culpable y fue en cierto sentido recompensado por el juez, quien concedió su petición para cumplir la sentencia en una penitenciaría federal en su estado de origen donde él pudo estar junto a su mujer y niños.
O.H.

Es evidente que el Dr Len nos demuestra cómo es que todo lo que aparece en el exterior no es mas que un reflejo de nuestro interior y que al hacernos 100% responsables podemos cambiar nuestra realidad, pronto les seguiré hablando sobre el Ho’ponopono.
Bendiciones y Paz Profunda”
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